Vendiendo Calificaciones


Una vez en clases la profesora de literatura nos conto una historia de un niño muy pero muy pobre, lo único que le hacía feliz al niño era el colegio porque era muy inteligente y estudiaba mucho. Lo malo es que el niño compartía el mismo salón con el hijo del patrón de su padre y esto generaba muchas injusticias. El hijo del patrón no estudiaba nunca y le obligaba al niño a hacer sus tareas e inclusive a pasar sus exámenes. La profesora nos dijo que el niño rico le quitaba su examen al niño pobre y borrando el nombre escribía el suyo ganándose las buenas notas sin esfuerzo. El niño pobre sufría por eso pero tenia miedo de decir algo porque su papa necesitaba el trabajo y el niño rico había prometido hacer que lo despidan si el niño pobre decía algo.

Desde ese día que escuche la historia juro que en cada uno de mis exámenes he escrito mi nombre con lapicero para que no pueda ser nunca borrado. No se confundan, no creo que nadie haya querido hacer pasar un examen mío por suyo salvo que en verdad quisieran reprobar. Pero la historia se me quedo tan grabada que por las dudas hacia eso.

Confieso que siempre copie, copie tareas de “pe” a “pa”, copie exámenes enteros, creo q era muy buena pues jamás me descubrieron. Bueno solo una vez pero use mi cara de póker mientras le preguntaba a mi profesor que como podía creer que yo que jamás en mi vida había hecho nada malo que hasta había ganado un diploma de comportamiento en el colegio haya podido copiar. Lo termine convenciendo y no me anularon el examen, y encima aprobé gracias al cerebro que se sentaba delante mío.

Solo que la vida da vueltas, y hoy por hoy me gusta estudiar, quizá me di cuenta un poco tarde (12 años en el colegio no fueron suficientes) pero hoy puedo decir que hasta disfruto e estudiar y hacer tareas. El problema es que las tareas hechas por mi ya no llevan mi nombre, ni siquiera los exámenes por los que paso horas estudiando, también van a otro nombre y a otra libreta de calificaciones.

No hay un niño malvado borrando mi nombre, es por mi propio puño y letra que yo escribo el nombre de quien me haya pagado para pasarle una clase. Perdí mi trabajo hace casi un año y se me hizo imposible seguir estudiando, pero yo con mi cerebro maquiavélico idee el plan que me generaría dinero para pagar por mis propias clases haciendo mas clases para otras personas.

Hoy me siento terrible de hacer eso, cada vez que un profesor me felicita por algo siento que me traicione de nuevo, que si bien el esfuerzo es mío, el merito nunca lo es, el merito es hacia otro nombre, hacia quien me pago. Ya no estoy haciendo clases a nadie, y ya no quiero nunca tener que hacerlo. Pensé que era la mejor idea del siglo, pensé q mi ego subiría al poder darme el lujo de tomar clases y sacar altas notas.

Pero como viviendo es que se aprende a vivir entonces aprendí, yo pensaba que jamás vendería mis ideales, pero sin darme cuenta me vendí a mi misma, a mi esfuerzo, a mi trabajo, y a mi orgullo. Es gracioso, sigo necesitando el dinero para estudiar, y hay dos personas mas que quieren que les tome clase, inclusive me ofrecieron mas de mi tarifa normal, suena a un tipo de prostitución, verdad?

No mas, desde hoy he decidió que mi firma regresa mas fuerte, y esta vez en indeleble!

3 comentarios:

Ernesto dijo...

Ese cuento es Paco Yunque de Cesar Vallejo, un clásico.... lo malo es que en Lima muchos se creen Humberto Grieve.

Aaay señora... curiosa venta que haces, eso pasa en todas partes, recuerdo que un conocido ex blogger me conto como en toda su carrera (de Ing. de Sistemas) nunca habia programado, que lo que hacian era contratar a gente de la UNI para que les hagan los programas, lo cual a la larga impide que desarrolles cierta experiencia que es imprescindible para tu total identidad como profesional.

Por cierto, acuérdate de las reglas de precedencia de los operadores matemáticos ;)

Maria Pía dijo...

Hola Fiore....volvi por estos lares que bueno que aun estes por aqui!!!! salu2

Wilmer Avila dijo...

Uno aprende de sus errores.
Que buen post.

Saludos,

Wilmer Avila
OREJAZUL

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que decir de mi? me encanta buscarle tres pies al gato, aun creyendo que en realidad es cojo, pienso que si no soñara cada dia de mi vida... entonces estaria muerta, muerta como tanta gente alla afuera...

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