Confío, confío, y a veces fío. I parte

“La fuerza es confianza por naturaleza. No existe un signo más patente de debilidad que desconfiar instintivamente de todo y de todos”.

Estoy en contra de las moralejas mal entendidas, o en todo caso mal aplicadas, esas enseñanzas que creemos aprender de la vida, y que se vuelven base de nuestro propio crecimiento, y muy bien! Aplaudo eso, pero que pasa cuando “lo que aprendimos” no esta bien traducido? Es decir… como se yo que mi lección es esa y no la otra? Puedo confiar en mis ojos y en mi mente? Saber que no estoy juzgando un hecho dependiendo de mis limitaciones?

Creo que no, porque es demasiado difícil juzgar algo sin ayuda de nuestro propio criterio, nuestra propia idea… y es ahí cuando a veces herramos, y tendrá que volver a pasarnos el mismo error una y otra vez para poder aprender la verdadera moraleja de nuestra historia .

O si no, pues miren lo que le paso a un amigo del amigo de mi amigo, que como todos tenia un amigo casi hermano, un día peliaron, el otro lo traiciono contando un secreto muy privado, así que este reacciono quitándole el don de la palabra, y jamás volvió a hablarle, perdió a ese amigo casi hermano y se consoló con ver el lado positivo : “por lo menos aprendí a no confiar nunca mas tanto en nadie”. Entonces yo le dije: “ si eso es lo que aprendiste, no solo perdiste a un amigo si no la oportunidad de en verdad aprender algo”. Con la cara que puso ya ni quise seguir hablando, asi que por el teclado extiendo lo que le quise decir y no pude.

Le quise decir que la lección no es “nunca volver a confiar en nadie” porque eso te amarga la vida, te crea fronteras entre los demás, te aparta de las persona que no se merecen tu desconfianza, y sobre todo te aparta de una de las sensaciones mas bellas del universo que es la entrega total, el darte entera a un ideal, a una amista, a un trabajo, a un amor…

No puedes creer que vas a poder entregar tu corazón en la mano derecha a alguien, y que con la izquierda ocultaras una espada…”en caso la necesite” no puedes vivir pensando que no es bueno confiar porque si ese alguien o ese algo te falla te destruirás… quizá en el mundo vivamos rodeados de espadas filudas que nos arrancarían trozos de carne sin siquiera vacilar, pero yo he decidido vivir sin escudo, menos aun si ese escudo jamás permitirá que la lluvia entre en mi, que el viento me acaricie, que el sol me tueste, y que el agua me refresque…

Y ya he escuchado suficientes consejos “no confíes tanto, que saldrás perdiendo” esa teoría que dice que los que no confían no sufrirán cuando suceda una traición, pero los que confiaron sufrirán…sufrirán y de nuevo…sufrirán! No lo creo, mas sufriría yo si hoy pudiera decir que no deje nunca que nadie vea mi lado mas sensible, que no confié nunca en nadie mi secreto mas doloroso, que nunca nadie supo cual era mi talón de Aquiles, mas sufriría yo si un día me doy cuenta que no confié y no confiaron, porque entonces si pensaría que el mundo esta perdido es mas... YO ESTARIA PERDIDA!

1 comentarios:

Sergio dijo...

Tienes razón, vivir sin tener en quien cofiar sería no vivir, tenemos que confiar aunque no arranquen la piel con traiciones, vale la pena arriesgarse.

saludos

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que decir de mi? me encanta buscarle tres pies al gato, aun creyendo que en realidad es cojo, pienso que si no soñara cada dia de mi vida... entonces estaria muerta, muerta como tanta gente alla afuera...

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